Los remaches son elementos de fijación permanentes diseñados para unir dos o más componentes mediante un proceso de remachado. Están compuestos por un cuerpo cilíndrico y una cabeza, y crean una unión sólida mediante la deformación o expansión del material, sin necesidad de utilizar roscas.
Gracias a su elevada resistencia y fiabilidad, los remaches se emplean ampliamente en la industria aeroespacial, la fabricación de automóviles, las estructuras de acero y las uniones de chapa metálica. Ofrecen conexiones estables, una alta capacidad de carga y una excelente resistencia a las vibraciones, lo que los convierte en una solución de fijación ideal para aplicaciones industriales exigentes.