La construcción naval y la ingeniería marina tienen entornos de aplicación extremadamente hostiles, lo que impone requisitos ultra altos en cuanto a resistencia a la corrosión, resistencia a la presión y resistencia al impacto de los sujetadores. Los sujetadores marinos deben resistir la inmersión prolongada en agua de mar, la erosión por niebla salina, la corrosión del aire húmedo marino y la vibración del impacto de las olas. Deben mantener la estabilidad estructural bajo alta presión y cargas alternas, evitando oxidación, fracturas y fallas en las conexiones. Los principales desafíos de la industria incluyen resistencia a la corrosión por niebla salina, resistencia a altas presiones, resistencia al impacto a bajas temperaturas, rendimiento impermeable y de sellado, y requisitos de conexión de alta confiabilidad para cascos marinos y equipos marinos.